El alcoholismo es una enfermedad crónica, que en nuestro país afecta a tres hombres por cada mujer, pero que cada vez cobra más prevalencia en el sector femenino y en los jóvenes en general. Además, es una patología difícil de detectar por la alta aceptación social que tiene. En concreto, España es el quinto país en consumo de alcohol dentro de la Unión Europea, y el séptimo en cuanto a muertes por daño atribuibles a esta sustancia. Por último, cada año el alcoholismo supone un coste de 3.800 millones de euros en términos económicos, sanitarios y sociales.
Estos datos nos deben hacer reflexionar ya que muchas ocasiones nosotros o personas de nuestro entorno pueden caer en esta adicción. Cuando pasa esto no queda mas remedio que solicitar ayuda. Primero debemos concienciar al enfermo de que tiene un problema o asumirlo nosotros mismos si se da el caso de ser los afectados. Es desde aquí, cuando podemos acudir al médico u organismo especializado que nos proporcionará la solución a nuestro problema y nos enseñará la mejor manera de abordarlo.
Ya estamos en el proceso de rehabilitación, pero este camino contará con multitud de obstáculos que deberemos vencer, conocerlos nos ayudará detectarlos y prevenir las posibles recaídas.
Como primera medida debemos permanecer alerta con nuestras amistades, ya que el enfermo relaciona antiguos amigos y alcohol, de ahí, la imortanacia de encontrar nuevas amistades, no ligadas a la bebida.
Otro punto clave en el proceso de desintoxicación es el apoyo de la familia, los enfermos que han pasado por estas terapias reconocen como prioritaria la incorporación activa de los familiares durante la deshabituación.
Por supuesto no debemos ignorar el entorno laboral , tanto por la ansiedad y estrés que el trabajo genera motivo de no pocas recaídas, como por el grave hecho de la permisividad por parte de la empresa ya que aun siendo conocedora del problema no toma ninguna medida, ni ayuda ni rechaza, simplemente lo ignora.
Por último y no por ello menos importante es el entorno social, no podemos olvidar que el alcohol no solo esta aceptado socialmente sino que se convierte en el eje central de la fiesta o celebración (bodas, cumpleaños, navidades). Para complicar mas las cosas es en estos actos sociales donde la propia familia se relaja e incita al enfermo a saltarse su abstinencia y le quita importancia al hecho de tomar solo una copa sin darse cuenta de que así terminan con el proceso de rehabilitación.
Es tarea de todos poner fin al uso y abuso del alcohol, un problema que cada día afecta a más gente y a edades más tempranas. No podemos ligar ocio y diversión a él y deberíamos aumentar las trabas al acceso de nuestros jóvenes a este tipo de bebidas.
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