Aunque intentan hacernos creer que este tipo de frases se circunscriben a determinadas épocas del año, verano, tras las fiestas, no es así. Esta reflexión la podemos oír a lo largo de todo el año y debemos saber que detrás de ella se esconde una persona, que por distintas circunstancias, incluso sin la necesidad padecer obesidad o sobrepeso, espera conseguir, sin esfuerzo y de manera rápida, una reducción de su peso corporal y la imagen ideal. Eso si, sin la necesaria reflexión, ni la ayuda profesional adecuada.
Debemos empezar por dejar claro que si alguien padece de obesidad, debe seguir un régimen adecuado a su constitución y hábitos alimenticios, e instaurada y supervisada por un médico. El resto es poner en riesgo nuestra salud y originar desórdenes en nuestro organismo, ya que tan malo resulta para nuestra salud la obesidad, como una dieta inadecuada.