Los inconvenientes de la comida rápida no se reducen únicamente al mero balance nutricional de los ingredientes que llevan, sino que alcanzan a la propia costumbre de comer en poco tiempo. Se ha constatado que en aquellas ocasiones en las que un individuo come de manera acelerada, los mecanismos biológicos que indican al cerebro la sensación de saciedad no se activan a tiempo, lo que se traduce en que la persona acaba ingiriendo mucha más cantidad de alimento y, consecuentemente, de calorías. Por lo que si se practica de forma más o menos habitual, puede tener unas consecuencias directas en un mayor sobrepeso o, incluso, obesidad.
Por ello es muy importante una vuelta a una comida en familia, reposada y tranquila, en la que los mecanismos de saciedad se activen de forma natural y se eviten atracones la ingestión excesivas de alimentos, de forma habitual.
El primer paso para adelgazar debe ser al hacer 5 comidas diarias dedicándoles el tiempo necesario, y masticando cada bocado, no permitiendo que el tiempo nos atropelle y traguemos los alimentos sin masticar.
