En la época del año en que nos encontramos debemos recapacitar nuevamente sobre el estado de hidratación de nuestro organismo, sabiendo que debemos prestar especial atención en algunos colectivos, como son los niños y los mayores. Si mantenemos las costumbres desoyendo nuestras necesidades podemos provocarnos un cierto grado de deshidratación ya que mantenemos nuestra ingesta de líquidos en la misma que tenemos a lo largo del año pero ahora y debido al calor, nuestras necesidades cambian, demandando nuestro organismo mayor aportación líquida.
Es frecuente que los mayores y nuestros bebes no tengan esta sensación de sed, lo que les hace mantener las cantidades de líquidos, mientras por la sudoración y la transpiración aumentan las pérdidas lo que les conduce a un cierto grado de deshidratación. La solución no puede ser más sencilla y pasa por beber más, tengamos o no ganas de beber, y claro que este ingesta de líquidos sea de agua y no bebidas que contengan alcohol, ocasionalmente se pueden tomar refrescos.