En estos días se reabre el debate sobre si la profesión enfermera debe o no realizar el acto de prescribir, si debe ser generalizado, si solo puede afectar a determinados fármacos. En esta ocasión ha sido la Consejera de Salud de Andalucía, María Jesús Montero, quien pone sobre la mesa el tema de debate al afirmar que iniciarán los trámites para regular esta prescripción en su comunidad. Parece que la única intención de nuestros gobernantes es enzarzar a dos colectivos que trabajan juntos y desde el principio de los tiempos han aprendido a complementarse.
Es lícito que desde los organismos que aglutinan a los profesionales de la enfermería se intente desarrollar la profesión procurando aumentar el campo de actuación, arañando en los límites todo lo que este en sus manos, adentrándose lo mas posible en competencias que hasta hoy no tenían pero que en ocasiones y no de manera clara desarrollan. Como se dice habitualmente coger la parte por el todo. Todos sabemos que la presión asistencial en ocasiones hace que sea el personal de enfermería el que rellene las recetas de crónicos que traen los pacientes, que ante determinadas situaciones suministren algún analgésico, antiácido u otros fármacos que posteriormente el médico firmará en las órdenes, claro está bajo su responsabilidad haya sido acertada o errada la decisión.
Pero igual de legítimo es que la profesión médica responda con la negativa a admitir tal intromisión, que reivindique que esta parcela es única y exclusivamente parte indivisible de la actuación médica. Es al médico al que le corresponde evaluar y diagnosticar los distintos procesos que afectan a nuestra salud y decidir cual es el tratamiento que cada uno de ellos necesita. O sea la prescripción no es otra cosa que el final del recorrido del acto médico y que implica la responsabilidad en la toma de dicha decisión, tanto si se administró algún medicamento, como si se optó por otra acción terapéutica o incluido no se hizo nada.
Por último, y no por ello menos importante debe de ser la opinión que el ciudadano tenga, es por ello que debe preguntar se les a ellos que quieren. En principio la lógica parece que debe de inclinarnos hacía el médico como el profesional mas cualificado, no en vano esta licenciatura necesita de 6 años a los que debemos sumar los necesarios para la especialidad, para encargarse del estudio e instaurar el tratamiento por banal que sea el proceso.
Esta claro que podemos debatir.